
Agaché la mirada y me callé, dejé que su voz me acaricie los oídos
Ninguno pronunció palabra y una brisa enmudeció el momento.
Pausa.
Busqué el rincón más oscuro. Dejé caer gotas de llanto
Le pedí perdón por mi impotencia de sonreír frente a su alegría.
Me entendió y me volvió a mirar.
Lo abracé. Me abrazó. Pausa. Me abrazó y lo abracé. Pausa.
Me alejé, y caminé sin mirar atrás.
Permití que una lágrima se adueñara de mi dolor y
dejé que dos miradas se distancien para siempre…






